domingo, 23 de octubre de 2011

la niña lee novelas de caballería
nunca entendió
qué tenían que ver los rompecabezas de colores
con su llanto









el psicólogo era amigo de su madre










no me sostienen manantiales ni hadas
estoy llena de gritos
de cenizas
la voluntad de existir
ronda mi casa
crece como lisonja de hierba
entre mis ruinas









el camino de regreso nunca es el andado
tres monedas por la libertad del paso esmerado en dilaciones
los tesoros siempre esperan tras la vuelta
como se espera la lluvia
bajo la calma de vasijas sonoras









adentro sigue lloviendo
ordeno mis poemas en orden alfabético
para ver si tienen algo más de sentido
sorda a la vehemencia de los amigos
veo como mis pasos le abren camino
a uno de esos días
dentro de mí se extiende la calle más angosta
ninguna palabra promete ventura










lo he perdido todo tantas veces
me atrae más un mago renacentista
cabeceando entre libros
que el asno de Buridán
llevo puesta una armadura de cartón
busco plazas
igual dan monumentos
o fuentes de agua
un barquito de papel en el bolsillo

el asunto
es cobijar la soledad entre multitudes









ya eres un manojo de hebras sin amarrar…
Ania Varez

vacío en el vacío
enterrar los pies
para volar con los brazos
luz que danza entre tinieblas









tengo una memoria sabia
por más que me esfuerce
sólo olvida lo justo

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