domingo, 23 de octubre de 2011

la niña será santa
y bruja










¿Quién induce la mano del arquero?
Rómulo Bustos





es oportuno pensar en lo sutil

escribir aún con las manos heladas
dejar que el arco arroje su flecha
advirtiéndole del bosque tras la osada altura
recordar la línea dibujada en el aire
como un canto amado que no se escucha
y guardar la aljaba vacía como un tesoro
darle otro uso a la cuerda
desprendida ya de toda tensión
aligerar la tristeza y el devenir
llevar la memoria del deseo
al refugio de los párpados
hacer de la solemnidad un punto rojo en el mapa
descolgarse a zancadas del sol entre las ramas
de todo brote o florescencia
ser raíz


a Elizabeth Schön






 


descubrirse las alas
obliga
no intentes desprenderte de ellas

u ocultarlas
a partir de ahora habrás de aligerar el peso
ceder las excusas
la invisibilidad
el hastío
al menos hasta que le pierdas
el miedo
al piso










 camino por una calle
dibujada entre líneas
apenas llueve 
mis pasos dicen          en voz baja
algo que debo saber

 






el grano de arena que cae
antes fue piedra
Antonio Tello

clepsidra
la arena que poseo es de grano grueso
aún así la existencia se desliza
lo demás
lo aporta la gravedad del asunto








memorabilia

me aparto de la sombra
no estoy ni dentro ni fuera del espejo
lanzo por la ventana los dados de Luke
y adargo el oído
franqueo la incertidumbre
tomo del tercer cofre lo inestimable
la desnudez del plomo


pierdo
guarecida bajo palabras

hago del destino una elección










sueño de una noche de invierno
(dramatis personae)

elegir el horizonte
ser un trazo único de Shitao

entre tus brazos
bailar un tango con este miedo

a un amor desenfrenado
a no saber apretar bien los dientes
y que se escape la dulzura

miedo a no saber si me voy o si te quedas
miedo a un amor
que no lo sea











El deseo
es un cangrejo.
Anabel Torres

pongamos que hablo de amor
que tenía razón el vienés
y una vez más el aroma de tu pudor ha hecho lo suyo
pongamos que me bebo el asombro
y dejo que los días sucedan
como cangrejos
que sigo andando
con el cuerpo hecho un tumulto
amándote sin tregua
que me contengo
pongamos que aprendo poemas en portugués
para tus ganas de reír
y escucho todo cuanto dices
que encuentro una rama y un cielo alto
para posar esta plenitud
este desamparo
¿vendrías?










deletrearse
en lo imposible del poema
una palabra de más       una de menos
una que diga por mil
o una que falte
una palabra que baste para sanarnos
                                                           el destino









escribía letras en mi mano dibujando un mapa hacia el amor
la simpleza de cada jeroglífico
desvanece los caminos
ninguna palabra dice ya la razón de su escritura
cada marca imanta los trozos
en los que otrora me ofrecía
todo es inicio
una palma limpia       blanquísima
abre el camino al entusiasmo

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